La Mazmorra del Snarry


 
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 El director y el fantasma (One shot)

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Danvers
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MensajeTema: El director y el fantasma (One shot)   Dom Feb 14, 2010 12:46 pm

El director y el fantasma por Danvers
Resumen: La noche de Halloween es especial para el director de Hogwarts. Para él y para uno de los fantasmas que habitan en el castillo...
Categorías: Harry Potter Personajes: Harry Potter, Severus Snape
Géneros: Romance, Sobrenatural
Advertencias: AU=Universos Alternos, Muerte de un personaje
Desafíos: Romance y Misterio en La Mazmorra
Desafíos: Romance y Misterio en La Mazmorra
Series: Ninguno
Capítulos: 1 Completo: Sí Palabras: 3081 Lecturas: 517 Publicado: 01/11/08 Actualizado: 01/11/08

Notas de la historia:
Respuesta al reto de la Mazmorra del Snarry.


1. El director y el fantasma por DanversEl director y el fantasma por Danvers

El director y su fantasma

El imponente castillo indetectable que moraba sobre un lago escocés, se vestía de gala esa noche.
Etiqueta para la ocasión: Naranja y negro.
Detalles dorados para el negro y plateados para el naranja, pero básicamente esos dos colores.
No podría ser de otro modo, en Halloween.
El comedor parecía un enorme pastel de calabaza, el color naranja predominando en todos los detalles. Los uniformes negros de los niños conjuntaban a la perfección.
La subdirectora, Rose Weasley, había decorado su sombrero negro con pequeñas calabazas, hechas por su centenaria abuela. Pese a que su propio esposo lo tildaba de ridículo, impuso el mismo respeto de siempre al ponerse en pie. La inteligencia de su madre se había combinado a la perfección con el genio de su abuela, creando un carácter perfecto para la docencia. Lo suficiente afable y gentil para ser estimada por todos, pero a la vez enérgico y serio para imponer respeto.
El comedor se silenció en segundos ante su solemne presencia.
-Feliz Halloween a todos. Como sabéis, esta noche es especial para el mundo mágico. Esta noche el velo entre nosotros y el mundo muggle se diluye (su marido se estremeció a su lado), y toda la tierra se impregna de magia. Es una noche para recoger plantas, para realizar complicados conjuros... en definitiva, para aprovechar la sensibilidad mágica del ambiente. Usadla vosotros también, empezando por los alimentos que los elfos han preparado para nosotros, escogiendo cuidadosamente productos madurados en esta estación. -Mientras hablaba, la comida apareció en bandejas y fuentes, como si fuese parte de la decoración, pues también predominaba el color naranja-. La noche amplificará toda la magia que convoquéis. Sed entonces comedidos en todos vuestros actos.
Cuando se sentó, todos empezaron a servirse de aquella opulenta comida. Nadie esperó a que el director hiciera acto de presencia, pues todos sabían que no lo haría. Hasta los de primer año lo comentaban en pequeños corros, sintiéndose mayores al compartir tan delicada información. El viejo director siempre pasaba las noches de Halloween con su fantasma.
Sí, el director de Hogwarts tenía un fantasma. Así como el anterior ocupante del cargo, Albus Dumbledore, había sido conocido por su inmenso poder y su afición a los caramelos de limón, el actual; Harry Potter, era conocido por haber vencido al-que-no-debe-ser-nombrado y por el fantasma que le seguía a todos lados, inseparables.
Si Ravenclaw tenía a la Dama Gris, Gryffindor a Nick casi-decapitado, Huflepuff tenía al Fraile Gordo, y Slytherin al Barón Sanguinario... Harry Potter tenía a Severus Snape.
Era imposible ver al uno sin el otro. A veces se les veía andando por los pasillos, discutiendo la mayoría de las ocasiones. O asistiendo a las reuniones del profesorado, donde el fantasma flotaba deferentemente tras el asiento del director, aunque de vez en cuendo se atreviera a dar su opinión, que el director valoraba.
Lo que la mayoría de alumnos no sabía, era qué hacían el director y el fantasma en aquellas noches de Halloween. Unos decían que realizaban complicadas pociones. Otros decían que solo esa noche mágica el director podía volverse intangible y flotar juntos por el castillo. Muchos aseguraban incluso que les habían visto rondando las mazmorras...
... cosa increíble, pues no abandonaban sus aposentos en toda la noche.

***********

Alrededor de las doce, el director se paseaba nervioso por su despacho, como solía hacer su antecesor...
-Harry, detente por favor. Me estás mareando... -le dijo el ser traslúcido que flotaba en medio de la estancia.
-No puedo. Estoy nervioso, ya sabes...
-Lo sé...
Aprovechando que se había detenido, el fantasma de Snape atravesó ese cuerpo que deseaba tocar. Era el único modo que tenía de hacerle sentir, aunque fuera una sensación fría y escalofriante.
Pero después de tantos años, Harry estaba ya acostumbrado a esa súbita impresión helada. Tanto que cuando se duchaba, a veces dejaba caer sobre él agua realmente fría, para rememorar la sensación de su pareja traspasando su cuerpo.
Era la cosa más íntima que podía hacer con Severus, tanto que sentía unos celos horribles si por error su fantasma atravesaba otro cuerpo.
Era tan poco con lo que podía contar...
Pero no se quejaba. Al menos le tenía a su lado. Sabía lo difícil que era para Severus tener una existencia a medias. Sin poder realizar funciones básicas que nunca había apreciado pero que ahora añoraba realmente, aunque no se quejara nunca... pero él conocía esa cara perfectamente como para descubrir la melancolía cuando le veía comer, o simplemente dormir. Sin poder realizar sus complicadas pociones, que intentaba enseñarle a él con resultados desastrosos.
Sin poder tocarle...
Un sufrimiento eterno que había aceptado de buena gana para quedarse a su lado. Se habían acostumbrado a esa vida a medias, conviviendo mientras capeaban la situación como podían. Sin separarse nunca, caminando juntos, discutiendo, amándose...
Ese tema era realmente complicado. Severus nunca había sido muy generoso con sus palabras, y desde hacía cuarenta años poco más podían hacer. Harry se ocupaba de esa parte de la relación, repitiéndole en privado innumerables veces lo mucho que le amaba y lo mucho que le agradecía que se hubiera sacrificado de ese modo para quedarse junto a él.
De la parte carnal del amor, se ocupaba su fantasma, como podía. En todos esos años no había menguado el deseo entre ellos, quizás porque sus relaciones tenían ese punto insatisfactorio de la falta de contacto.
Pero a pesar de ello conseguían satisfacerse mutuamente, masturbándose el uno junto al otro, mientras Severus encendía a su pareja narrándole todo lo que le gustaría hacerle si pudiera tocarle.
Harry se encargaba de los arrumacos orales tras el vacío orgasmo.
No se quejaban, era todo lo que tenían.
Excepto en la noche de Halloween.
Cuando descubrieron que de algún modo esa mágica noche podían llegar a tocarse, Harry se conmocionó tanto que casi pierde el conocimiento. Lo que fue muy comprometedor, dado que estaban todavía en el gran comedor. Pero el tangible fantasma Snape salvó la situación sin importarle que estuvieran rodeados de cientos de personas que hablarían de ello durante años, convirtiéndolo en leyenda al cabo de los años.
Levantó a su amado, por el que se había convertido en la sombra de una persona, y salió del comedor llevándole entre sus brazos.
El director no volvió a aparecer en ninguna cena de Halloween.
Pese a que el curioso e inteligente Severus Snape investigó las razones de su imposible solidificación (para buscar el modo de convertirlo en algo permanente), no encontró ninguna. No habían hecho nada diferente ese año, ni pociones, ni hechizos, ni ritos extraños. El resto de los fantasmas, que nunca se habían vuelto tangibles por unas horas, acudieron a Snape en los siguientes días.
Sir Nicholas le felicitó con el arrojo de un Gryffindor, ya que esos días el fantasma del director no estaba de muy buen humor, precisamente. El Fraile osó bromear sobre las posibilidades que esa noche le brindaba. Se pasó una semana huyendo de Peeves, que sentía un extraño respeto por el ex-pocionista. La Dama Gris se acercó directamente a Harry Potter, y con una extraña expresión en su rostro y sin decir una palabra, le acarició el pelo, traspasándole con su frío toque ante un contrariado Snape.
Curiosamente, el Barón Sanguinario les dio la pista más plausible al milagro que había sucedido: el amor.
Como era imposible encontrar a Snape lejos del director, le enfrentó en un pasillo oscuro y le alejó unos pasos de Harry, lo que el fantasma le permitió, que no fue mucho. Pero el Barón no quería explicar cosas tan íntimas delante de un miembro de otra casa, aunque fuese de un modo tan parco y encriptado.
-Yo podría solidificarme también. Si tan solo mi amor hubiese sido correspondido...
Esas palabras giraron durante años en la translúcida cabeza de Snape. Realista y pragmático, no podía creer que el amor hubiese sido la causa de magia tan poderosa. Pero después de buscar otras experiencias extrasensoriales en los libros y a falta de otro nexo en común con su caso, tuvo que aceptar que la razón de ese milagro estaba ligada a los sentimientos. Como el ansia de tocarse era tan anhelado por ambas partes, la sensibilidad de la magia en esa noche especial hacía que su mayor deseo se cumpliera.

A Harry no le importaba la razón, mientras una vez al año pudiese sentir el tacto de su amante, que tanto añoraba.
Por eso se paseaba nervioso por el despacho, porque lo único que le interesaba era el regalo de esas pocas horas anuales en las que su amor se volvía tangible para él.
Después de haberse sentido gélidamente acariciado, siguió a su amante hasta su lecho, empujado por esa cuerda inexistente que los unía, impidiendo por la costumbre adquirida a lo largo de los años que estuviera a más de dos metros de distancia de su fantasma. De su amor.
Se estiró en la cama, entendiendo perfectamente lo que quería su amante de él, sin necesidad de palabras.
Cerró los ojos y se estremeció sin poder evitarlo, al comprender que en escasos minutos el frío que se extendía lentamente por su piel, bajo el no tacto de su fantasma, se convertiría en otra cosa más intensa. No calor (porque el roce seguiría siendo helado), sino algo más intenso. Durante aquellas horas, la fricción entre ellos quemaba todo el amor y el deseo acumulados durante un año. Y la sensación era sublime.
Cuando escuchó el suave golpe de las manecillas del reloj mágico al cambiar de hora, contuvo la respiración. Severus también debía estar paladeando el momento, porque ya no notaba su presencia sobre la piel.
Como cada año, el primer contacto fue un suave beso sobre los labios, etéreo, casi sin presión, simplemente el roce de dos bocas que no creían todavía que pudiesen tocarse.
Pero lo hacían. Un año más, la magia de Halloween funcionaba.
Harry abrió los ojos y vio sonreír a ese rostro que tanto amaba, y que tan pocas veces veía risueño. Si ya en vida prodigaba poco sus sonrisas, no era de extrañar que muerto aún riera menos.
Pero ese gesto de felicidad era absolutamente suyo. Por él y para él.
Dejó pacientemente que su amante resiguiese con sus ahora útiles dedos los rasgos de su cara. No podía esperar a sentirlo él también bajo sus dedos, pero sabía que Severus era el que más necesitaba ese reconocimiento táctil. Al fin y al cabo, era él el que estaba privado de la mayoría de sus sentidos.
Durante los duros días siguientes, en los que tenían que readaptarse de nuevo a sus remedos de contacto, su pareja le contaba lo maravilloso que era sentirle entre sus dedos. La sensación indescriptible que no había sentido nunca estando vivo. Cómo su transparente cuerpo podía notar lo que sentía Harry al ser tocado, y a la vez su propia experiencia extrasensorial.
Pero en esos momentos no pensaba en eso. En esos momentos robados a la muerte su único foco de atención era esa piel que tanto amaba, y que envejecía ante él sin poder evitarlo, mientras su propia piel, si la podía llamar así, quedaba inmutable.
Reseguía con sus dedos cada nueva arruga, cada pliegue conocido, deseando secretamente que no pasase más el tiempo para él. Deseando, aunque se sintiera culpable por hacerlo, que Harry acabase su vida de una vez y se convirtiese también en un fantasma, para pasar la eternidad a su lado.
Ese era un tema en el que no quería pensar, pero que su pareja planteaba una y otra vez. Le había costado lo indecible evitar que terminara él mismo con su propia vida, a fuerza de convencerle de que esperaría a su lado hasta que llegase su hora.
Pero Harry tenía miedo. No de la muerte, sino de no lograr quedarse en la tierra y traspasar sin querer a la siguiente fase, fuese cual fuese, abandonando a su amor que se había sacrificado tanto para estar a su lado.
En ese momento, era muy difícil considerar esa posibilidad, cuando se sentían eufóricos ante el poder de su amor.
Si se podían tocar una vez al año, desafiando todas las reglas de la muerte, debido a la fuerte relación que les unía, seguro que cuando llegase la hora Harry evitaría que le separaran del hombre que amaba.
Empezó a tomar la iniciativa, incapaz de esperar ya más a sentir era piel helada bajo sus dedos. Pero al menos la sentía. Era maravilloso que su mano no se hundiera en ese cuello, sino que encontrara resistencia bajo su contacto y pudiera empujarle hacia él, buscando un beso que necesitaba como el aire. Éste fue más demandante que el anterior, caliente ya a pesar de la frialdad del cuerpo que tenía sobre él.
Le hizo rodar por la cama y logró colocarse encima, exigiendo su turno de reconocimiento. Sus dedos temblaban al reseguir aquella nariz tan propia de su pareja. La besó con devoción y se dirigió entonces al cuello, lugar de exquisito placer para ambos. Amaba lamer ese esbelto cuello, cuando estaba vivo y ahora, en esas pocas horas anuales robadas al destino. Le gustaba el modo en que Severus se retorcía cuando mordía determinados lugares, como detrás de la oreja. Adoraba la sensación de aquella fina piel en su cara, mientras se restregaba contra ella acariciándose sensualmente a si mismo.
A pesar de los años de Harry, a pesar de que los dos querían alargar el momento, el ambiente se fue caldeando rápidamente. Sabiendo que más tarde tendrían tiempo para repetir, si el cuerpo del viejo director aguantaba el ritmo, las caricias se trasladaron a sitios más placenteros, ya sin obstáculos textiles.
Harry solía atormentar a Severus al principio, cuando comprobó que aún intangible podía lograr una erección. Le acosaba a preguntas, a sus alocados veinte años, sobre qué sangre llenaba esa cavernosa carne, si no circulaba ninguna por su cuerpo.
Nunca había logrado entender lo que le replicaba un airado Snape sobre el plasma, porque se quedaba extasiado ante el deseo que admitía sentir hacia él, superando cualquier obstáculo que la vida les pusiese delante.
Esa noche no había impedimentos a su amor.
Harry recibió en su interior a su amante. Gustosamente. La mezcla de excitación contenida durante demasiado tiempo, y la emoción de sentirse deliciosamente presionado dentro de él, hicieron que Snape acelerara el ritmo, incapaz de controlar sus envestidas, embriagado de sensaciones.
Tras un año sin poder tocarse, era abrumador sentirse el uno dentro del otro, proporcionándose placer mutuamente en delirantes estocadas que rápidamente hicieron que llegasen al clímax.
Después yacieron juntos, Harry por fin reclinado sobre el cuerpo de Severus. Con los ojos cerrados, en silencio, acariciándose. Recreándose en un solo sentido, el del tacto, que tanto echaban de menos.
La noche fue espléndidamente aprovechada. Cuatro veces para Snape (que ya no sufría las limitaciones de un cuerpo), y dos para Harry, que no podía llevar su ritmo pero lo intentaba.
Pero lo más importante, disfrutaron sin descanso de la unión de sus cuerpos, íntima y profunda mientras hacían el amor, o simplemente deliciosa como el apoyo de Harry sobre el pecho de Severus, mientras se acariciaban mutuamente.
Poco antes del amanecer, cuando ya podían sentir el amargo gusto de la inminente despedida al roce de sus cuerpos, Harry se lamentaba, melancólico-: Desearía poder estar siempre sobre ti, sintiéndote. Desearía estar...
-No. Ten cuidado con lo que deseas. Aun no se ha agotado la magia de la noche...

***********

Al cabo de un rato, Harry cayó rendido sobre Snape. Nunca podía dormirse entre sus brazos, y era algo que tampoco pudieron hacer demasiado a menudo cuando Severus estaba vivo. La guerra, las responsabilidades...
El fantasma notó en su etéreo cuerpo el momento exacto en que se convertía en poco más que aire denso. La cabeza de Harry golpeó el colchón, atravesándole, pero no se despertó.
Por suerte para él. Porque a pesar de no degustar sabores, ni ser capaz de digerir comida alguna, su boca pudo notar perfectamente el sabor de la bilis, o al menos su recuerdo.
El momento era amargo.
Flotó hacia la ventana, dando conscientemente la espalda a ese cuerpo que descansaba en la cama. Respirando, vivo. Como él no podía hacer.
Fuera, el alba rompía la noche. Las aves lo proclamaban con sus melodiosos trinos. La tierra se llenaba de vida...
... mientras él seguía atrapado por la muerte.
Pero un ligero peso sobre su hombro interrumpió sus lamentos. Un peso que su incorpóreo cuerpo no había sentido nunca. Parecido en parte al accidental roce de alguno de los fantasmas, pero muy distinto a la vez...
Temiendo y anhelando encontrarse lo que estaba conjeturando, se giró despacio, flotando en el aire.
Efectivamente, era Harry. Harry tocándole. Harry flotando enfrente de él.
Y tras su cuerpo translúcido... Harry yaciendo en la cama, inerte, exánime.
Muerto.
-Harry...
Una versión transparente de su amor le sonreía encantado, como si hubiese hecho una gran hazaña y esperase su aprobación. Como hacía siempre...
-Por Merlín, Harry... Te dije que no desearas... -titubeó, demasiado impresionado como para dejarse llevar únicamente por la felicidad que sentía.
De algún modo, aunque él también lo había deseado fervientemente la noche anterior, le parecía morboso sentir alegría por la muerte de alguien. Y más aún si se trataba de la única persona que había amado en toda su vida, por mucho beneficio que su muerte le aportara.
Pero es que era lo que había estado esperando durante años... ahora su existencia por fin tendría significado.
Su media vida se completaba con la media vida que Harry viviría a partir de ese momento.
-Hace muchos años me dijiste lo mismo. Que no podía desearte. Pero insistí, y te conseguí. Y lo he vuelto a hacer, Severus. Estoy aquí -dijo contento, orgulloso de su transformación en fantasma.
-Pero Rose, la escuela... -comentó preocupado, sin poder evitar calibrar las consecuencias, como siempre.
-Rose está preparada, Severus. Y tendrá nuestra ayuda, como yo tuve la tuya en su día. Hasta logrará superar mi record como director más joven. Asumirá el cargo con treinta y nueve, dos años antes que yo...
-Y además tiene el apoyo de su marido. Scorpius pondrá algo de sagacidad en esa ilustrada cabeza suya -intentó convencerse a sí mismo-. Tendremos que estar todo el día detrás de ellos...
-Ni lo sueñes, Severus. Tenemos que recuperar mucho tiempo perdido. Aunque no veo que tengas mucha prisa por hacerlo -le recriminó, tentándole retozonamente-. Ni siquiera me has besado y ya llevo un buen rato muerto...
Severus aceptó el reto, abrazándole y sumergiéndose en los placeres de tocar a su pareja, diferente a todo lo que había sentido nunca.
Harry, aún sin haber tenido tiempo de acostumbrarse a su nuevo estado, se embriagó con las sensaciones que su amante le había descrito, entendiendo ahora porque decía que no se podían llegar a describir con palabras.
A un paso del beso, Severus contestó-: Tenemos toda la eternidad...
-No nos va a bastar, Severus.
Y Snape supo que así sería, al probar el primero de tantos besos que compartirían.

FIN
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NaruHarry

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MensajeTema: Re: El director y el fantasma (One shot)   Vie Mayo 13, 2011 12:11 pm

¡¡T-T Casi lloro, linda historia!!
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yatta
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MensajeTema: Re: El director y el fantasma (One shot)   Jue Ago 28, 2014 9:28 pm

un death fic feliz, de esos pocos! y quedo fantastico!!!
P.D. Me senti como Voldy... con deseos de que el niño de oro estuviese muerto jajaj XD!!
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YukimuraSayu
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MensajeTema: Re: El director y el fantasma (One shot)   Mar Ene 06, 2015 8:34 am

Me has hecho llorar D:

Muy triste y linda historia. Que bueno que pudieron estar juntos al final. Debió ser un martirio no poder hacerlo, no poder besarse ni tocarse. Pero ahora recuperarán el tiempo perdido Very Happy
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lady_chibineko
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MensajeTema: Re: El director y el fantasma (One shot)   Sáb Feb 14, 2015 7:53 am

Bueno... Harry ya vivió en una media relación con Sev, ahora que vivan una eternidad en una relación juntos, que se lo merecen.
Precioso, simplemente precioso. Para llorar y emocionarse como pocas veces.
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NANNDYTA
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MensajeTema: Re: El director y el fantasma (One shot)   Lun Feb 22, 2016 5:27 am

Me encantó todo ese amor del que eran capaz Sev y Harry, al punto de no separarse a pesar de la muerte, escribes muy bien, tanto que nunca está demás releer tus historias, sigue dándonos más snarry por fis.
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