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 Salvaje, Valiente y Dulce. Capítulo 13. Por fin, luego de 15 años

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Majo-san
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MensajeTema: Salvaje, Valiente y Dulce. Capítulo 13. Por fin, luego de 15 años   Sáb Ene 16, 2010 4:52 pm

13º Capítulo: Por fin, luego de 15 años



Todos miraban a los Malfoy, sin decir ni una sola palabra.
-¿Qué le pasó? -preguntó “Claud”, al ver como Lucius se levantaba al rubio más joven en brazos y lo sacaba de la sala. Era seguido por un castaño que lo observaba como si fuera un fantasma- Supongo que esas dos personas también me conocían ¿Cierto? -dijo a Severus.
-De hecho sí, pero aun no es momento para que lo entiendas.
-Amor ¿Dónde se quedará Claud? -Preguntó Harry, utilizando el nombre falso de Sirius.
-Realmente no estoy seguro. Había pensado llevarlo al cuartel, pero creo que en esa casa hay demasiados recuerdos. Sólo me queda dejarlo aquí, pero… -le hizo una seña hacia la puerta por donde desapareció el grupo.
-¿Sería bueno que acompañara a los señores para ver qué le pasó a “esa” persona? -preguntó María, siguiendo el juego de “no le digan nombres a Sirius Black”.
-Si pudieras hacerlo me serías de gran ayuda -le pidió Severus, y mirando a Harry dijo- ¿Podrías acompañarla al cuarto? -este asintió y se fue junto a la mujer.
- ¿Es muy complicado para ustedes, cierto? -analizó “Claud”,  incómodo por la situación.
-No es eso. El problema es que mi pareja, el hombre que se desmayó y el otros; te tienen demasiado cariño. Por lo mismo, les debe doler mucho el que no los reconozcas.
Sirius se dejó caer en uno de los sillones  y se agarró la cabeza con las manos.
-Te juro que daría lo que fuera por poder recordarlos. Pero sólo tengo lagunas y algunos flashes mentales: personas sin rostros, sonrisas, ojos…
-¿Ojos? -preguntó Severus- Eso no me lo habías comentado.
-Sí. Ojos verdes y ojos celestes. Siento como si ambos fueran demasiado importantes… Pero como te digo,  sólo son ráfagas…
Severus sintió que aún había esperanzas. Si no se equivocaba los ojos verdes eran los de Harry, y los celestes los de Draco. Las dos personas más importantes en la vida de Black: su ahijado y su pareja.
-Bien. Quédate aquí y veré que haremos contigo: si te llevamos con nosotros o te dejamos aquí -salió del salón y buscó a sus amigos.
Subió por las escaleras y se dirigió al lugar donde estaba seguro se encontraban, por los gritos de Draco que lo guiaban. Vio la puerta abrirse y por ella salió su ahijado con los demás detrás, tratando de detenerlo. Cortó su camino de golpe:
-¡Déjame pasar! -gritó Draco sin saber muy bien a quien le hablaba. Sólo quería ir a ver a Sirius y saber que no se estaba volviendo loco.
-Tranquilízate, Draco, o no te dejare libre -le ordenó aferrando sus hombros.
-¿Padrino? -preguntó levantando la vista y reconociendo la voz  - ¡Severus! -gritó abrazándolo.
-¿Cómo estas, Dragón? -le devolvió el abrazo y lo estrechó muy fuerte. Era increíble volver a sentir a su ahijado después de 15 años.
-¿Por qué mejor no entramos? Desde aquí puede escucharnos “cualquiera” -les dijo Lucius, enfatizando con un gesto que por cualquiera se refería a Sirius.
Los demás lo siguieron y Severus volvió a repetir la historia de lo que pasó en Azkaban: como volvió a ver a Sirius y cómo se dio cuenta de que no se le puede nombrar  a los que conoció en el pasado, ya que eso sólo lo enloquece.
-Pero lo que me deja más aliviado es lo que me contó hace poco -explicó -. Black recuerda ojos de color verde y celeste… y siente que son muy importantes para él.
-Eso quiere decir que rememora los ojos de Harry y los de Draco -analizó Remus-. Bueno, es entendible: Draco era su pareja y Harry su ahijado. Es normal  que los tenga en el subconsciente.
-Lo que tenemos que hacer es encontrar un médico de confianza, que vea como ayudar a Black y no lo delate hasta que esté completamente cuerdo -Severus les expuso el plan que tenía en mente desde hace años.
-¿Qué les parece Theo? -Preguntó Draco- Estoy seguro de que podría ayudarnos. Él no nos delataría.
-¿El señor Nott es médico? -Severus estaba sorprendido.
-Sí. Es especialista en trastornos mentales. De hecho trabaja en el Área de Neurología en San Mungo. Podría llamarlo para que lo ausculte.
-Entonces sería bueno que lo llamaras de inmediato. Explícale bien la situación -le aconsejó Lucius.
Draco, sin perder tiempo, se encaminó a la chimenea que conectaba con el despacho del doctor Theodore Nott.
-Theo, ¿Estas allí? -preguntó con medio cuerpo dentro del fogón.
Del otro lado… Theo se encontraba en una “muy buena” situación con su amantísimo esposo. Resumiendo el asunto: se encontraba comiéndole la boca a Blaise Zabini mientras este se desparramaba sobre el escritorio.
Como es lógico en este tipo de situaciones, Blaise empujó a su marido al ver como la cabeza avergonzada de Draco aparecía por la chimenea.
-¿Podrías avisar cuando vengas? -dijo Theo, arreglando su ropa algo arrugada por sus “actividades previas”.
-Disculpen si pensé que un médico se encontraría revisando papeles, y no a punto de tirarse a su esposo en un despacho con la red flu abierta -les regañó el rubio, totalmente aliviado de no haber llegado unos diez minutos más tarde.
-¿Qué es lo que necesitas, Draco? -preguntó Blaise, rogando por que el rojo de sus mejillas ya se hubiese disipado.
-Necesito de la ayuda médica de Theo. Creo que también podrías venir, Blaise, quizás nos aportes algunas ideas…
-Es urgente por lo que veo. Déjame avisar -propuso Theo mientras llamaba a su secretaria- Dorothy, cancela mis consultas de la tarde. Tengo una urgencia familiar y me voy a retirar. Si hay algo de vida o muerte me tratas de ubicar, pero de no ser así, nos vemos mañana… -la mujer asintió y salió del despacho.
Blaise y Theo atravesaron la red flu y llegaron a la habitación de Draco, sorprendiéndose al ver a las personas que estaban en su interior.
-¿Harry Potter? -Preguntó Blaise al reconocer al ojiverde.
-Profesor Snape -saludó Theo con un asentimiento.
-Tenemos un problema y necesito de tu ayuda y discreción -les pidió Draco. Nuevamente Severus se encargó de contarles todo lo que había vivido con Sirius en Azkaban.
-¡Wow, eso es increíble! -aseguró el medimago- No sé si pueda ayudarlos. Pero haré lo que sea por el otro padre de mi ahijado.
Theodore Nott y Blaise Zabini eran los padrinos de Scorpius, y por lo mismo, querían ayudar a que el muchacho se encontrara con su otro progenitor.
-Bien, ¿Entonces qué haremos con él? No sé si sea buena idea el que se quede aquí -dijo Severus.
-¡¿Por qué no?! -preguntó Draco visiblemente alterado.
-Por eso mismo, Draco -replicó Remus, entendiendo los motivos del moreno -No serás capaz de aguantarte y no venir a casa a para ver a Sirius. Eso puede ser perjudicial para su recuperación.
Draco agachó la cabeza y entendió en parte el porqué de la preocupación de los demás. Pero es que era Sirius. Por años pensó que había muerto y ahora esta abajo, en la sala de su casa y no podía correr a sus brazos, pensaba entristecido. Se sintió impotente y con ganas de gritar. Quería que todo terminara de una vez.
Remus vio que Draco estaba a punto de quebrarse y se acercó para abrazarlo.
-Dragón, sólo debes tener paciencia -le susurró al oído mientras el rubio asentía.
-Bien ¿Qué les parece esto? -dijo Blaise, llamando la atención de los demás - ¿Por qué no lo llevamos a nuestra casa? Christopher esta en Hogwarts y no habrá problemas con que lo descubra. Vivimos  lo suficientemente alejados de la civilización para que a ningún Auror se le ocurra caer por allí.
-Creo que es una  buena idea -aseveró Theo-. Así tendré mayor facilidad para atenderlo.
-Entonces está decidido. Sirius se va para tú casa -concluyó Remus.
-Yo… -dijo Draco, y todos lo quedaron mirando- ¿Podría verlo una vez más? Por lo menos para despedirme. Prometo que no le diré nada -les pidió. Sentía que si se negaban le estarían quitando de nuevo a su pareja.
Los demás lo miraban  y no sabían muy bien que hacer; hasta que la única mujer habló.
-Creo que sería bueno. En una de esas lo recuerda un poco y eso ayuda. Total, si no habla… -María levantó sus hombros quitándole un poco de importancia.
Los demás asintieron. Se dirigieron todos a la sala y cuando llegaron encontraron a Sirius mirando fijamente una fotografía en la chimenea: en ella Draco y Scorpius posaban sonrientes… el niño tenía poco más de 12 años.
-¿Quiénes son? -le preguntó a Severus mientras apuntaba a la foto.
-Sabes que no te puedo decir sus nombres. Pero te puedo decir que el mayor es “su papá” -acentuó las palabras, quizás así podía mandar algún tipo de señal- ¿Por qué?
-No sé, pero el más chico me recuerda a alguien. No sé -contrajo el ceño al tratando de recordar.
Los demás sólo permanecieron en silencio, pero la mayoría pensaba lo mismo: Scorpius le recuerda a Draco cuando era un muchacho. Y estaban en lo correcto: por la cabeza del hombre, la sonrisa de un chico rubio de ojos celeste se aparecía a ratos, aunque aún  le era imposible reconocerlo.
-Claud, ellos son amigos y te ayudarán en lo que necesites. Uno de ellos es médico y va a examinarte y a tratar de curarte. No te preocupes porque no te delatarán. Verás que en algún momento vas a recordarlo todo -prometió Severus.
Sirius asintió y se empezó a despedirse de los que allí estaban, uno por uno. Primero de Severus, al cual le dio la mano al igual que a Lucius. Con Remus se detuvo unos momentos y, en vez de darle la mano, algo lo impulsó a abrazarlo muy fuerte. Remus sólo le propinó unos golpecitos en la espalda y no habló, para que la voz no se le quebrara y le traicionara al llamarlo por su nombre. A María le dio un beso en la mano con toda caballerosidad, haciéndola sonrojar y reír nerviosa. Con Harry también sintió algo raro, y finalmente optó por darle un beso en la frente. El ojiverde tenía una angustia terrible, pero se las aguantó. El momento cumbre vino cuando se fue a despedir de Draco. El rubio lo miraba con tanta intensidad que por un momento se sintió morir. Devolvió la mirada y como un flash, los ojos celestes se volvieron a colar en su cabeza.
-Son tus ojos los que recuerdo ¿Cierto? -le preguntó. Draco, con las recomendaciones de Severus muy presentes, sólo bajó la cabeza apesadumbrado- Te recordaré -le dijo con voz seria y lo besó en la frente.
-Es hora de irnos -interrumpió Theo, al ver a su amigo a punto de quebrarse.
No bien salieron por la chimenea Draco se dejó caer en el suelo. Cubrió su rostro con sus manos y comenzó a llorar.
Los demás sólo lo dejaron desahogarse, conscientes de su profundo dolor. Ver como la persona que más has amado en tu vida no puede recordarte debía ser terrible.


Continuará...


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MensajeTema: Re: Salvaje, Valiente y Dulce. Capítulo 13. Por fin, luego de 15 años   Dom Sep 07, 2014 9:47 pm

Pobre Draco, pero debe ser paciente, y que bueno que esta con vida, por que al menos así podrán estar juntos en un futuro
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