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 Salvaje, Valiente y Dulce. Capítulo 9. Harry y Severus, vuelven al mundo mágico

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Majo-san
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MensajeTema: Salvaje, Valiente y Dulce. Capítulo 9. Harry y Severus, vuelven al mundo mágico   Miér Dic 02, 2009 9:06 am

9º Capítulo: Harry y Severus, vuelven al mundo mágico



Harry se paseaba por todo el lugar, llegando a colmar la paciencia de María.
-¿Podrías calmarte un poquito? Mira que no estoy muy a gusto que se diga -le dijo bastante molesta del ir y venir de su amigo.
-Algo está mal María, siento que algo malo va a pasar hoy -no podía aguantar las emociones, que minuto a minuto iban creciendo en su interior.
-Harry, ven y siéntate -le dijo la mujer, en tono calmado y palpando el asiento disponible que estaba a su lado.
Harry la miró y suspiró, no era que lo molestara, pero sabía que ahora venía un sermón de aquellos que normalmente le daba la morena para que se calmara, y que al final lo dejaban más histérico.
No le quedó de otra que sentarse a su lado y espera lo peor.
-Mira, mocoso –bien, partieron mal, cada vez que empezaba así, era porque estaba molesta-, para empezar cálmate, si no, no lograras nada.
-Si me quieres calmar, no lo estas logrando -suspiró y se dejó caer hacía atrás.
-Bien, empecemos de nuevo -le dijo calmada- ¿Qué es lo que crees que va a pasar?
-No lo sé. Sólo que algo malo va a pasar, no sé si ahora o mañana, pero algo malo se avecina -estaba preocupado la sensación no quería salir de su cuerpo.
-¿Crees que es por la salida de Severus, de Azkaban? -le preguntó preocupada, ya que a ella también le preocupaba.
Si bien era una muggle, conocía muy bien las leyes civiles y había escuchado muchas veces que luego de salir de la cárcel, la gente atentaba contra sus vidas o cosas así. Además el asunto de la magia también se involucraba en este asunto, por lo que las cosas se complicaban un poco más.
-Realmente no lo sé, pero creo que algo que involucra a Severus -dijo conmocionado, pero de repente se puso de pie- ¿Y si ya no me ama? ¿Si se olvidó de nosotros? -había empezado a respirar fuertemente, lo que prendió las alarmas de la doctora.
-¡Cálmate Harry, estas hiperventilando! -lo obligó a sentarse y comenzó a tirarle aire con un cuaderno que tenía a la mano- No digas cosas de las que te puedes arrepentir.
-Gracias -le dijo ya más calmado.
-Ahora te vas a arreglar y quedaras hermoso, para que tu amado se quede deslumbrado luego de tanto tiempo -le dijo levantándolo del brazos llevándolo a las escaleras para quien fuera a realizar su mandado.
Luego de unas horas ya se encontraban en la calle Charing Cross Orad, donde estaba el Caldero Chorreante y como Harry se lo imaginó, la gente se empezó a congregar a su alrededor.
-Harry Potter -dijo Tom, el tabernero- ¿Qué te trae por aquí, muchacho? -preguntó en tono calmado, no le importaba para nada lo que dijeran las malas lenguas-  ¿Es su esposa? -preguntó por la mujer al lado de Harry y todo el mundo se quedó en silencio a la espera de la respuesta.
-Idiotas -murmuro la mujer por lo bajo, para que no la escucharan, porque no se lo podía guardar para ella- ¡No soy su esposa! -Dijo lo más alto que podía, logrando que Harry sonriera.
-Es una muy buena amiga. María, él es Tom -los presentó y el hombre con asentimiento dio la bienvenida a la mujer- Tom, me darías paso por favor -le pidió indicándole con la cabeza la parte trasera.
-Claro, síganme -les dijo saliendo de detrás de la barra y yendo a la puerta -. Fue un gusto volver a verte, Harry Potter, Señorita -se despidió para luego cerrar la puerta tras de ellos.
-Bastante particulares -dijo la mujer, para luego reír por lo bajo.
-No te burles. Los magos son un tanto especiales en lo que respecta a las cosas que no pueden entender -dijo apuntando la pared con su varita- ¿Preparada? -preguntó con una sonrisa, era la primera vez que María iba al mundo mágico.
-Lista, lista no voy a estar nunca, pero vamos ¿Qué le hace el agua al pescado?
Las paredes comenzaron a cobrar vida y poco a poco empezaron a abrirse paso.
-María, bienvenida al Callejón Diagon -le dijo asiéndose a un lado.
La mujer vio todo maravillada, al igual que las personas que empezaban a reconocer a Harry.
El moreno guio a la mujer a través de las tiendas, ignorando olímpicamente a las personas que trataban de hablarle. Él no estaba ahí para hablar con nadie. Se dirigieron a la tienda de túnicas de Madame Malkin, ya que Harry quería comprarle una túnica a María para que pasara un poco más desapercibida, además que la dueña de la tienda convertiría al callejón en un hervidero de rumores en cuanto ellos salieran del lugar y era precisamente lo que quería.
-Buenos días -saludó a la mujer, que inmediato mostró su cara de sorpresa.
-¿Harry Potter? -Preguntó al llegar al lado del moreno.
-Así es, Madame. Me gustaría que me diera una túnica para mujer por favor -le dijo indicando a María.
-Oh, su esposa es muy hermosa -le aduló la mujer.
-Lamento sacarla de su error, madame, pero sólo soy amiga de Harry -le dijo resaltando bien la descripción de su situación.
-Lamento mi error, pero pensé que…
-No se preocupe, madame.
La mujer se puso a buscar la túnica ideal para María y le mostró barios diseños hasta que le entrego la indicada.
-Muchas gracias por su visita -le dijo la mujer, que en cuanto la pareja salió del lugar se vio asediada por los curiosos que querían saber sobre la mujer que acompañaba al salvador del mundo mágico.
-¿Qué tal me veo? -Le dijo María, no muy convencida del vestido anticuado que estaba usando. Si bien no era una jovencita, prefería o los jeans o mini faldas, no acostumbraba a usar vestidos.
-Te queda excelente, mujer -le dijo sonriendo, al saber los gustos de su amiga.
Llegaron a Gringotts de donde extrajeron una buena cantidad de dinero de la bóveda de los Potter que Harry no había utilizado, ya que las veces que había vuelto, fue bajo una poción multa-jugo y sacó dinero de la cámara acorazada de los Black que heredó de Sirius, para no dar pistas de sus apariciones.
Ya eran cerca de las 4 de la tarde cuando volvieron a Londres.
Se habían puesto de acuerdo con Remus, para juntarse cerca del teléfono público que los comunicaría con el ministerio de magia, para asistir al juicio de Severus.
Llegaron cerca de quince minutos antes de la hora pactada. Remus y Lucius aún no llegaban, por lo que se dispusieron a esperar. No pasaron más de cinco minutos cuando llegaron los Malfoy.
-Cachorro -dijo Remus abrazando al oji verde.
-Potter -fue el escueto saludó del patriarca de los Malfoy.
-¿Todos son iguales? -preguntó María, al ver la misma reacción de Draco en Lucius, al parecer a los rubios no los movías con nada.
-Señor Malfoy -saludó Harry-. Le presento a mi amiga, María Williams -le indicó a la mujer.
-Lucius Malfoy -saludó el mayor, pero sin quitar su máscara de indiferencia.
-Señorita Williams -Saludó Remus a la mujer.
-Buenas tardes, Remus, y sólo María, por favor -le dijo tranquila.
-¡Papá! -gritaron de pronto logrando que las personas reunidas voltearan.
-¡Chicos! -dijo Harry, casi corriendo al encuentro de sus bebés.
Los chicos bajaron del carruaje que los traía y corrieron para tirarse a los brazos de su papá.
-¿Qué hacen aquí? ¿Cómo les ha ido? ¿Han tenido problemas? -les preguntaba sin dejar de abrazarlos y besar sus cabezas. Esos meses alejado de sus hijos le parecieron una tortura.
La escena era presenciada por el matrimonio Malfoy y María, la cual si bien estaba desesperada por ir a ver a sus ahijados, prefería darles un poco de tiempo a solas con su padre.
-Estamos bien, papi -le dijo Damián, con su tono calmado y relajante.
-Te extrañamos mucho, papá -le decía Levi sin soltar a su padre.
-Queríamos verte, pero sabíamos que debíamos esperar hasta que nuestro padre fuera libre.
-Pero ya están aquí, Rudy -les dijo el moreno -, ya están conmigo -los volvió a abrazar.
Luego de que los chicos saludaran a los Malfoy y que María los apachurrara al punto de dejarlos un poco adoloridos, se encaminaron al ministerio de magia.
El lugar estaba lleno y ahora la atención estaba completamente volcada a ellos siete, que caminaban firmemente tras Lucius que los guiaba a través de los pasillos del ministerio.
-Señor Malfoy -saludó una mujer en la puerta del salón, donde se llevaría a cabo el juicio de sentencia final a Severus Snape.
-Señora Worlukmen -saludó el rubio-, estamos aquí para presenciar el juicio de Severus Snape -dictaminó firmemente.
-Ya veo, pero los jóvenes no pueden ingresar -dijo aun sin saber la procedencia de los chicos-. Sólo los adultos pueden entrar, primero me deben dar los nombres -dijo seriamente.
-Bien -dijo Lucius, esperando que la imprudente esa, se desmayara de la impresión- Lucius y Remus Malfoy -vio que la mujer tomaba nota de los nombres -María Williams -vio que anotaba también -Harry Potter -si no fuera un Malfoy hubiera reído por la cara de la mujer.
-¿Ha…Harry Potter? -Dijo impactada y casi cae de la impresión.
-Así es señorita y los chicos también entraran. Están en todo su derecho -vio a la mujer arrugar el entre cejo-. Por favor anote, Rudy, Damián y Levi Snape Potter -afirmó seriamente.
Los chicos querían reírse, pero  debían mantener la compostura y mostrarse serios.
-¿Cómo? -dijo la mujer- Imposible -negó con la cabeza, sin salir de su asombro.
-¿Duda de la veracidad de los hechos, señora Worlukmen? -el rubio la miraba seriamente- Ahora si nos permite, nos gustaría entrar al lugar, antes de que termine el juicio de Severus.
La mujer que aun parecía estar en el país de las maravillas, les cedió el paso, sin dejar de mirar a los chicos.
El Wizengamot estaba completo y varios magos y brujas influyentes se encontraban en el lugar.
Todo el mundo quedó en silencio cuando Harry Potter hizo acto de presencia. Para la mayoría de las personas, el hombre había sido una víctima en manos de un pervertido pedófilo que había ocupado su tiempo compartido con el menor, para abusar de él.
-Silencio, por favor -pidió el ministro de magia. Kingsley Shacklebolt -. Daremos inicio al juicio de Severus Snape, se pide silencio y orden, de no ser así la sala será desalojada -sentenció firmemente.
Harry estaba demasiado nervioso y los chicos estaban igual. Por fin conocerían a su padre, aquel hombre que ayudó para que existieran y que fue todo lo que su papá les había dicho. Un hombre inteligente, astuto, amable con las personas que amaba o apreciaba, justo y con un inmenso corazón. Querían conocer a ese hombre, con todas sus fuerzas.
Las puertas del lugar fueron cerradas desde adentro y desde afuera, para evitar posibles fugas.
Una puerta al costado del juzgado se abrió y un Auror entró por ella. Tras el hombre venía Severus Snape.
Harry sentía que su corazón se saldría en cualquier momento, verlo ahí, después de tantos años. Pudo notar enseguida los cambios que presentaba su cuerpo. Su cabello estaba más largo y lucía opaco, pero no había perdido el color negro que tanto amaba, podía distinguir una que otra cana. Su piel estaba más clara, por la obvia falta de sol en las celdas de Azkaban. Su cuerpo estaba cubierto por esas horribles telas que daban a los presos. Sus pies estaban descalzos y se notaba que no le habían dado calzado desde hace años. Pero aun así, todo lo que veía, era nada comparado con sus ojos, esos ojos que ahora lo miraban fijamente y que brillaban como la primera vez que se dijeron te amo, como la primera vez que estuvieron juntos, como la última vez que se vieron.
Sí, su Severus aun lo amaba y le sonrió para demostrarle que él también lo seguía amando como el primer día.
Severus estaba impactado. Su amor, su niño, su ángel de ojos verdes, estaba más hermoso que nunca y a simple vista los años sólo habían cambiado su rostro para darle un tono más maduro, porque aún conservaba todo lo que amaba de él. Su cabello negro e indomable, sus ojos verdes vivaces, que mostraban tanto y a la vez ocultaban un tanto más. Pero aun con todo el amor que despedían esas esmeraldas, su vista se desvió para ver a los tres niños que acompañaban a su amado. Sus hijos, Oh gran Merlín, los hijos de Harry y de él. Eran hermosos al igual que su padre. Pudo notar la angustia que sentían en ese momento, la impaciencia y la fuerza de voluntad que estaba teniendo para no saltar el estrado y correr a él. La misma fuerza que estaba teniendo él para no ir con su familia y estrecharlos en un abrazo, ese que hace 15 años debió de haberles dado y que recién ahora podría hacer.
Todos los presentes tenían diferentes reacciones. Claro que nadie sabía de la procedencia de los chicos, por lo que imaginaban que Harry estaba ahí para hundir aún más al hombre y que este no saliera libre. Pero todo pensamiento quedó en el olvido cuando el ministro de magia comenzó a hablar.
-Estamos aquí reunidos, para realizar el juicio de pena o liberación de Severus Snape Prince -todo el mundo tomo asiento y Severus, aunque no quería, tuvo que voltearse para poner atención a lo que decía el ministro-. Por favor, señor Gratbolt, comience con la lectura de sentencia -dio la palabra a un anciano mago, miembro de la corte, el cual se puso de pie para empezar con los dichos.



Continuará…


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Yuki Fer
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MensajeTema: Re: Salvaje, Valiente y Dulce. Capítulo 9. Harry y Severus, vuelven al mundo mágico   Lun Oct 08, 2012 8:14 pm

woah me da tanto corajee......rayossss.......¬¬ pobre sev........a de ver sido horrible estar enserrado 15 años...u_u
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MensajeTema: Re: Salvaje, Valiente y Dulce. Capítulo 9. Harry y Severus, vuelven al mundo mágico   Dom Sep 07, 2014 7:29 pm

Espero que Severus ya quede libre, sus hijos lo necesitan y Harry también, es tan injusto lo que les esta pasando.
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MensajeTema: Re: Salvaje, Valiente y Dulce. Capítulo 9. Harry y Severus, vuelven al mundo mágico   

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