La Mazmorra del Snarry


 
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 Death Eater takes a Holiday. Capítulo 24. Dulces Sueños

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alisevv

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MensajeTema: Death Eater takes a Holiday. Capítulo 24. Dulces Sueños   Vie Ago 14, 2009 10:00 am


Death eater takes a holiday
Capítulo 24

Dulces sueños



Severus despertó temprano, a pesar de que apenas había podido dormir. Para cuando había abandonado la oficina de Albus, ya pasaban de las dos de la madrugada. Abrió la caja que había sido abandonada para preparar la poción de Harry. Las grandes fresas estaban ahora marchitas y se habían desprendido de su capullo de chocolate. Luego, en su escritorio, tomó los últimos sorbos de su té de menta para espabilarse y se enfocó en el siguiente ensayo del montón, Neville Longbottom. Demasiado temprano para eso, se dijo, colocando el pergamino de Neville en el fondo. El siguiente era Harry Potter. Lo miró y sacudió la cabeza. Lo había olvidado totalmente. Cuando desenrolló el pergamino por completo para mostrar la parte inferior, donde él mismo había hecho unos agregados que le harían obtener una A, sumergió la pluma en la tinta roja, listo para escribir un comentario mordaz, pero se sorprendió al ver que su pedazo había sido removido. “Supongo que no estoy demasiado sorprendido”. Una pequeña sonrisa reptó a su rostro y escribió una B en lo alto del trabajo. Descrubrió que sus pensamientos derivaban hacia Harry y la noche anterior.

El recuerdo de sus gritos seguía claro en su cabeza; su cuerpo azotando como Severus había visto hacer a otros bajo los efectos de la malvada maldición. ¿Cuantas veces había estado en las reuniones de Mortífagos, y visto que la maldición era utilizada una y otra vez? Seguramente, habían sido muchas las veces que Harry había sentido lo que él había visto que se hacía a otros, y a él mismo en alguna ocasión. Su mente vagó hacia la reunion que tuvieran cinco semanas antes. Había sido un día espantoso. McGonagall se había regodeado en la victoria más reciente de Gryffindor sobre Slytherin, y había perdido veinte sickles que había apostado con ella. También había tenido casi un día completo de clases con los Hufflepuffs, y luego fue llamado a la reunión de los Mortífagos. Un ligero error de cálculo en un intento por revertir la poción de la verdad había tenido un costo para él. No había sido un error, pero habían valido las consecuencias de la severa paliza de la Maldición Cruciatus. La mañana siguiente había sido sábado y le había dado una detención a Potter. Recordó que había estado encabronado porque luego de un día y noche tan malos, tenía de nuevo un listado de pociones que preparar para Poppy. Se había parado junto a su caldero para elaborar la poción contra el dolor, agradecido de que el mocoso Potter hubiera estado muy tranquilo todo el tiempo que pasó restregando calderos. Ni siquiera se había quejado por perder la práctica de quidditch.

Severus sacudió el recuerdo. Fue entonces que se dio cuenta que Harry debía haberse estado recuperando de la noche anterior, al igual que él mismo. No en la misma extensión, pero para un adolescente estar dormido y, de repente, sentir los efectos de esa maldición… ¿Cuántas veces habría pasado eso y él había estado demasiado enredado en sus propios pensamientos para notar cambios en el comportamiento de Harry?

“¡Por eso los pedidos de Poppy eran tan coincidentes!”, se dio cuenta finalmente.

La mayor parte de las veces, Harry necesitaba nuevas pociones porque Severus había tenido una reunión de Mortífagos la noche anterior. Por eso él odiaba hacer las pociones, porque siempre debía prepararlas cuando se estaba recuperando, o perturbado porque en su posición de espía había tenido que pasar tiempo cerca de Voldemort.

De repente, deseó bajar a la enfermería a ver qué estaba haciendo Harry. Sabía que no debería ser visto chequeando a Potter. El chico no debería haber sufrido tanto tiempo como lo había hecho la última noche. Empezó a enojarse de nuevo, pensando en lo que había pasado a su Harry. Se preocuparía después de ese pensamiento de Harry como suyo. En ese momento, estaba demasiado enojado al pensar en que el Gryffindor había sido tan descerebrado como para cometer el error de juicio que hizo que no solicitara más pociones a Poppy

“¿En que demonios estaba pensando?”

Luego de tomar unos viales extra de pociones, se encaminó a la enfermería con la premisa de entregar los medicamentos a Poppy. Caminó con decisión por el pasillo. Cuando dobló una conocida esquina, no pudo resistir la urgencia de bajar la mirada a su bolsa de pociones, para asegurarse que no estaba pegada a un elfo doméstico y sonrió ante el recuerdo. Un Ravenclaw de primer año se congeló la observar a su profesor con una sonrisa diabólica en el rostro, cuando lo sobrepasó. No se apartaba de su camino para ser cruel con esas criaturas, pero no podía evitar disfrutar cuando algo incómodo les pasaba. Los elfos domésticos eran tan fáciles de asustar; y el disfrutaba tanto aterrando a los demás, fueran humanos o no.

Echó una mirada al Gran Comedor mientras pasaba. Vio a Albus sentado, desayunando. El anciano le dio su habitual sonrisa. El agarre de Sev sobre sus pociones aumento mientras se acercaba a la enfermería. Pudo escuchar gritos de nuevo. No era Harry; eran varias personas a la vez. No parecían estar en la misma conversación, pero gritaban unos sobre otros. ¿Por qué permitiría Poppy tal conmoción en su sección? ¿Había dos voces más ahora? Cuando abrió la puerta, Severus no esperó ver la habitación vacía, excepto por Harry, que escondía la cabeza bajo la almohada. Sobre su cama había al menos cinco sobres rojo brillante, gritando obscenidades y chillando su opinión de que El-Niño-Que-Vivió ahora fuera El-Chico-Que-Era-Gay. Miró alrededor; en el piso estaban los restos de al menos una docena de otros howlers que le habían enviado esa mañana. Sobre la cama, bajo un montón de destrozados sobres rojos, estaba una copia de El Profeta. El titular rezaba:

Juicio de Mortífago declara a Nott culpable

“¿Se darían cuenta de cuan extraño sonaba eso?”, pensó. A primera vista, no estaba seguro si el Mortífago era inocente o el señor Nott culpable.

Un pequeño artículo en la esquina inferior izquierda de la primera página, anunciaba que Harry Potter había salido del closet. De seguido, citaban a un compañero de clase anónimo que declaraba la predilección del salvador por sus compañeros escoceses; también mencionaba su ruptura reciente con un compañero no mencionado, que había dejado al Niño-Que-Vivió devastado y no disponible para hacer ningún comentario. Severus se burló. Excluyendo a los cinco compañeros de dormitorio, no debería ser muy difícil imaginar de quién estaban hablando.

Harry retiró la almohada de su cara cuando ya no pudo escuchar más howler. Severus levantó una ceja, como si preguntará qué estaba sucediendo allí. Apartó la atención de Harry cuando escuchó un gran autillo* que entraba con otro sobre escarlata. Harry sostuvo la almohada con una mano mientras con la otra intentaba abrir el sobre, bastante torpemente. Tuvo una buena vista de la bata de hospital que estaba atada detrás de su cuello. Su cabello iba en todas direcciones, si era por haber tenido la cabeza bajo la almohada o a causa del sueño, Severus no podría decirlo. Era una imagen divertida.

—¿Qué está haciendo? —preguntó con tono crispado.

—Estoy abriendo todo esto antes que estalle. Luego, me enterraré bajo la almohada —contestó, como si fuera evidente.

Severus frunció el ceño y desvaneció el howler con un hechizo. Por la forma que miraba a Harry, era claro que esperaba que supiese ese hechizo.

>>¿Qué? ¿Está acostumbrado a recibir correspondencia roja de los admiradores? Yo no —dijo el joven con sarcasmo—. Esas malditas cosas están provocándome dolor de cabeza —frotó su nuca. De repente, Severus recordó lo que le había incitado a ir allí en primer lugar.

—Poppy nunca deja sin atención a un paciente bajo su cuidado; uno que, obviamente, necesita ser vigilado. ¿Dónde está ella? —interrogó, cortante. Harry frunció el ceño; había esperado que estarían en mejores términos.

—Fue al Gran Comedor. Estoy bien, no necesito ser vigilado. Madam Pomfrey me dijo que durmiera un poco más y podría irme después del desayuno —sonrió—. ¿Por eso está aquí? ¿Para vigilarme? —indagó en tono bajo, lamiéndose los labios, pero se decepcionó cuando el comentario no tuvo el efecto deseado.

—Entonces, si no necesita ser vigilado, ¿Por qué demonios no repuso sus pociones?

—¿Por qué demonios no me las dio cuando Ron fue a tratar de conseguirlas? Usted estaba allí la semana pasada. ¡Usted lo vio!

—¡Estaba furioso! ¡Quería que me dejara en paz, y tonto de mí, pensé que sería lo suficientemente listo como para conseguir la poción con Pomfrey, como se suponía que debía hacerlo! —Severus estaba iracundo. Ahora sostenía el periódico, señalando el titular—. Si hubiera sabido la fuente de su dolor, podría haberle dicho que esa noche había una extraordinaria posibilidad de que él se enfureciera —su voz era apenas superior a un susurro, lo que era, sorprendentemente, más aterrorizante que cuando gritaba. Severus había estado consciente de que Malfoy fallaría antes de que ello sucediera, y sabía que era más que probable que Nott fuera enviado a Azkaban—. Podría haber tomado una poción…

—Dormir sin sueños no funciona para esto —lo interrumpió.

—Como estaba diciendo —continuó, colérico—, podría haber tomado una poción para mantenerse despierto.

Harry bajó los ojos. Había hecho un mal error de juicio y lo sabía. Ahora, Severus estaba furioso con él. La semana anterior le había mostrado cuan maduro era y había anulado eso completamente en unos pocos días. Ahora, el viento estaba a favor de Severus. Harry lucía lamentablemente regañado.

Severus escuchó un aleteo a la distancia. Como espía, estaba mucho más consciente de su entorno que la mayoría de la gente, y ciertamente, más de lo que estaba Harry allí, acostado en la cama. De haber sabido que la nota que había escrito desarrollaría tal cadena de eventos, nunca la habría enviado.

—Nada bueno vino de esto. Desearía no haberlo hecho —murmuró, sosteniendo su varita lista para esperar a la lechuza, que sabía se estaba acercando con otro howler.

Harry no había oído la lechuza; sólo escuchó lo que Sev había dicho. Le golpeó profundamente el hecho de que Sev deseara no haber pasado ese tiempo juntos. No se dio cuenta que el hombre se estaba refiriendo a la nota que le enviara en la clase de Pociones y no a su tiempo con él. Dolía. Y ahora, Sev estaba sosteniendo su varita, lista para ser usada. Hermione le había comentado que su memoria había sido modificada, pero sentía que había sido lo mejor, y no quería nada que dificultara su relación con Ron. Harry miró la varita del otro primero con miedo, y luego con ira.

—Se lo advierto en este momento, profesor Snape — hizo énfasis en el título—. Ni siquiera piense en jugar con mis recuerdos —el hombre lo miró con incredulidad—. No puede aprovecharse de que nadie más lo sepa. Sé cómo fueron las primeras veces de mis amigos —continuó su diatriba—. Oh, por supuesto, estaban emocionados. ¿A quién le importaba que fuera en la torre de Astronomía o en un frío suelo de piedra? Si me quita eso, mi próxima vez será la primera, y si no es cada pedacito de esa maravillosa experiencia, usted me habrá quitado mucho más que mi virginidad.

Terminando su discurso, entrecerró los ojos cuando Severus elevó su varita aún más alto, para luego desterrar el howler que estaba llegando. Harry retrocedió. El howler estaba ahora de camino hacia alguna parte, y el joven se preguntó a dónde. Entonces, con todo el coraje Gryffindor que pudo reunir, levantó la vista y encontró la mirada oscura. Seguramente estaría lívido por su arrebato. Parpadeó varias veces para asegurarse. ¿Sev lucía triste? ¿Quizás era una mezcla de miedo y pena? Harry estaba demasiado confundido. Era difícil permanecer centrado.

—Harry —dijo suavemente—. No puedo lanzar un Obliviate para borrar los recuerdos de varios días sucedidos hace una semana, aunque no te voy a negar que el lunes pensé sobre eso —Severus iba a decir más, pero Harry estaba aturdido, empezando a mirar a la distancia.

“Oh, mierda”

—Voy a vomitar —fue todo lo que pudo decir antes de saltar de la cama. Se tropezó, pues sus piernas estaban enredadas entre las sábanas. Severus lanzó un hechizo para abrir la puerta del baño, y el chico entró corriendo. Estaba preocupado por Harry, pero no pudo evitar sonreír ante la vista de él, cruzando la habitación, con la espalda de su bata de enfermería abierta, exponiendo su trasero. “Un trasero delicioso, por cierto”. Antes que pudiera terminar de comerse con los ojos la figura juvenil y conseguir algo de comodidad, la puerta de la enfermería fue abierta.

—¡Severs! —chilló Poppy, al verlo parado ahí, varita en mano y sonriendo—. ¿Qué está pasando aquí?

Caminando detrás de la enfermera entraba Draco Malfoy, luciendo bastante molesto. Molesto era lo más evidente, pero Severus lo conocía demasiado bien. Guardó su varita.

—Estoy aquí —explicó, levantando su bolsa con los viales— con tus suministros de pociones, no para atender a tus pacientes —Draco hizo una mueca de disgusto al escuchar el sonido de arcadas haciendo eco en los azulejos del lavabo. Severus caminó hacia él, colocando una mano en su hombro—. Espero un cuidado mejor para mis estudiantes.

Poppy sabía que el hombre estaba hablando de Harry al decir la última oración. Había observado como el chico y él se habían hechos amigos en la semana anterior, y tampoco había podido dejar de notar el consuelo que le había brindado la noche pasada. Dejó a Draco en las capaces manos de Snape y fue a atender las necesidades de Harry.

Severus se concentró en el rubio de nuevo.

—¿Qué te trae por aquí? Te ves bastante saludable.

Escuchó la respuesta del chico, mientras abría un gabinete cercano y colocaba los viales de pociones en sus respectivos lugares.

—No necesito nada de aquí —bufó—. Dumbledore me hizo venir.

Severus observó a su estudiante y colocó un vial con poción tranquilizante en su bolsa, antes de cerrar el gabinete.

Profesor Dumbledore —corrigió—. Ven, Draco; vamos a caminar —hizo una pausa, esperando escuchar si Harry estaba bien—. Lo de Potter podría ser contagioso.

Cuando llegaron al césped exterior, le preguntó qué había provocado que el Director lo enviara a la enfermería.

—Maldije a Goyle por ser un imbécil, y el profesor Dumbledore sugirió que regresara con madam Pomfrey para conseguir algunas pociones tranquilizantes —pateó una piedra mientras caminaban. Ya no se veía enojado, sino hosco—. Le dije a Goyle que le daría las ranas de chocolate de mi envío de la semana, y fue lo bastante tonto como para quejarse de que no recibí nada de casa esta mañana.

Ahora Severus sabía qué le preocupaba al joven Slytherin. Su madre le mandaba un paquete cada semana. Ella sólo fallaba cuando algo sucedía. Si Lucius la hubiera pasado particularmente mal en su reunión, ella hubiera olvidado enviársela. Un elfo doméstico podría haberlo hecho fácilmente por ella, pero sabía que era una manera sutil de informarle a su hijo que no todo estaba bien. Narcissa se mantenía firme en que Draco no recibiera la marca; no porque no creyera en lo que querían conseguir, sino porque no deseaba que su hijo estuviera atado a un loco, como lo estaba su esposo. Pensaba que lo mejor para Draco sería tomar una posición de poder e influencia como la de su padre, y servir de ayuda a la causa de su Señor, sin tener que contestar cada llamada ni tomar parte en las bárbaras actividades de los Mortífagos. Severus siempre la había apoyado en su deseo de mantener a su hijo sin marca, pero por sus propias razones, y ciertamente, no para ayudar al Señor Oscuro.

—Dumbledore es un hombre sabio —comentó el profesor de Pociones, sacando el vial de poción tranquilizante y entregándoselo.

Draco hizo una mueca. Se veía tan joven cuando hacía eso, pensó Severus. Era gracioso como todavía pensaba en Draco como un chiquillo; en cambio, cuando pensaba en Harry lo hacía sobre… bueno, inclinado sobre su escritorio mayormente pero, ciertamente, no como un niño. Estaba tan perdido en el recuerdo de estar inclinado sobre Harry, haciéndolo gemir de placer y suplicar por más, que casi ignoró las quejas del joven Slytherin que estaba a su lado, a quien no le importaba lo que él pensara del anciano mago.

>>Él es sabio, y yo estoy de acuerdo con que necesitas la poción, así que bébela. ¡Ahora! —el rubio descorchó el vial y se tomó el contenido de un trago—. Utilizar tus recursos sabiamente significa conocer cuáles son tus fuentes. Un hombre inteligente sabe reconocer las fuerzas y debilidades de los demás.

Draco consideró la reflexión por un momento, decidiendo ahorrarse un comentario. En lugar de eso, cambió de tema. Era la mejor manera de mantenerse fuera de problemas cuando no estaba de acuerdo, o no comprendía algo.

—¿Qué pasará ahora con el señor Nott y su familia? —preguntó, sin importarle lo más mínimo; excepto porque sabía que su padre podría estar algún día en las mismas circunstancias.

—Todavía no he recibido detalles del juicio. Él irá a Azkaban, pero todavía no sé por cuánto tiempo. Depende de lo que encontraran en su varita. A aquellos que atraparon intentando romper las protecciones para capturar al señor Potter se les dará un montón de años, y más a los que utilizaron imperdonables en la batalla.

Continuaron su camino y su charla por el tiempo que les quedaba libre, mientras el resto de los estudiantes estaban desayunando.

Otros dos estudiantes estaban abandonando el Gran Comedor temprano. Harry de iba a reunir con ellos después del desayuno; demasiado impacientes para esperar, se encaminaron hacia la enfermería para ver a su amigo. Habían esperado que estuviera listo para partir, no en la cama, profundamente dormido. Madam Pomfrey, furiosa, limpiaba los restos de papel rojo que cubrían el piso. Harry se veía bastante sereno, durmiendo bajo una manta que Hermione no había visto antes. Era blanca como el resto, pero con rayas rojas. Y tenía algo escrito, pero no pudo leerlo todavía.

—¿Para qué es eso? —preguntó, señalando la cobija a rayas.

—Manta NLH —contestó Poppy, murmurando sobre la mala educación de algunos magos mientras continuaba limpiando los restos de howler.

—¿El qué? —insistió Hermione, confundida. Ron ayudó. Tiró de la manta, alisando las arrugas, de forma que su novia pudiera leer las palabras.

—N.L.H. No Lanzar Hechizos. ¿Entiendes? —dijo Ron, mientras señalaba las palabras en rojo sobre la manta.

Los ojos de la chica se abrieron con comprensión. Había varias razones que podían hacer inseguro lanzar un hechizo a un paciente. Pero ella era de la idea que Harry iba a ser liberado ese día. ¿De qué se estaba recuperando?

—Señor Weasley, cuando trajo anoche al señor Potter, ¿se cayó o hirió de alguna manera?

—¡No! —gritó Ron, indignado—. Vino levitado durante todo el camino. Le hubiéramos dicho si se hubiera caído. Después de lo que pasó a Neville el año pasado, prometimos que confesaríamos si volvía a suceder —Ron miró nervioso al dormido Harry—. ¿Ocurrió algo?

—Tiene una concusión —informó con el ceño fruncido—. ¿Qué sobre sus sábanas? ¿Vio sangre? —interrogó Poppy.

Hermione jadeó.

—No, pero Dobby estuvo reemplazando las pociones, supongo que hizo la cama. Estaba hecha cuando desperté —explicó.

Poppy les comentó que cuando estuvo ayudando a Harry en el baño cuando Severus se fue, notó un parche de sangre seca en la parte de atrás de la cabeza. Fue entonces cuando lo revisó buscando una concusión. Estaba muy irritada consigo misma por no haberse dado cuenta. Explicó a Hermione y Ron que los síntomas que Harry había experimentado hasta ahora podían ser provocados por la lesión de la cabeza, o por el problema más serio de haber cruzado la línea de seguridad por la extensión de la Maldición Cruciatas. Todavía tendrían que estar pendientes de posibles síntomas, pero no iba a tomar en cuenta lo que había manifestado hasta el momento. Una vez que despertara de sueño de curación mágicamente inducido y la concusión hubiera desaparecido, sabrían que los posibles síntomas futuros provenían de la maldición. Los tres se sintieron bastante aliviados. Convocar a Dobby fue la llave del misterio, pues él había cambiado las sábanas. Había encontrado sangre en una de las fundas. Determinaron que Harry había azotado su cabeza violentamente durante el episodio. En la conmoción, nadie lo había notado.

—¿Cuánto tiempo deberá dormir para curarse por completo? —indagó Hermione—. ¿Duerme sin sueños?

Poppy le dio una sonrisa cansada. Hermione siempre tenía un montón de preguntas.

—Le di una poción que lo curará rápidamente. Dormirá hasta mañana en la mañana; tiene un hechizo de inmovilidad para evitar que la cabeza se mueva durante la rápida sanación, que desaparecerá un poco después que despierte. Cualquier hechizo sobre él en este momento, podría afectar el encantamiento de inmovilidad, y me temo que la poción para dormir sin sueños genera conflictos con la poción sanadora. Tendrá que vivir con cualquier pesadilla que pueda sufrir esta noche —concluyó con un suspiro.

El rostro de Ron se iluminó mientras se le ocurría una idea.

—¿Y qué hay respecto a ‘Dulces Sueños’? Es seguro con las pociones —dijo con excitación.

Madam Pomfrey sonrió. De hecho, parecía que la bruja estaba mordiendo su labio para contener la risa. Hermione preguntó qué era eso.

—Es un polvo brillante que provoca ‘dulces sueños’; mi mamá acostumbraba dárnoslos cuando estábamos enfermos. Así soñábamos con cosas dulces, como caramelos y chocolates.

—Tenemos un poco, pero es sólo para niños pequeños. Sólo los guardamos para los niños de primero que extrañan su casa.

Ron se enfurruñó pero insistió en el asunto.

El día prosiguió sin mayores eventualidades. La concusión de Harry se explicó como un accidente en la práctica de quidditch. Ya tarde en la noche, los otros cuatro chicos de séptimo hablaban sobre los chismes más recientes, ya que ellos eran los chismes mas recientes. Seamus había recibido unos cuantos howler en el desayuno. Todas sus experiencias pasadas habían sido con chicas, y el rumor de que era bisexual se estaba regando. No era tan terriblemente extraño que los adolescentes experimentaran. Se preguntaban como algunas de las locas historias que corrían habían empezado siquiera. Un chico había estado diciendo que estaba seguro que Seamus lo había estado mirando mucho el año anterior. Y la chica con la que había estado saliendo de vez en cuando durante los últimos meses, encontró muy atractivo que la hubiera elegido por sobre Harry Potter. Cuando lo averiguara, Harry estaría feliz al escuchar que su amigo había encontrado la forma de tomar ventaja de la situación, y que no había sufrido demasiado a raíz de su sacrificio para apoyarlo.

Pocas horas después, Ron se despertó temblando, la transpiración humedecía su rostro. Un sueño muy extraño lo había sobresaltado. No podía recordar mucho, pero Malfoy senior estaba lanzando imperdonables a Harry, quien estaba gritando igual que la noche anterior. Era angustiante escuchar aquello, pero no podía escapar del sonido, pues era retenido en el lugar por una jaula negra. A los barrotes de la celda le crecieron pelos. Eran unas largas patas de araña las que lo tenían atrapado. Seamus también estaba. Estaba sosteniendo un gran recipiente de insecticida aerosol, pero rehusaba rociar a la araña hasta que Ron le diese un beso. El pelirrojo estaba considerando sus opciones entre Seamus y la araña, cuando ésta trato de enredarlo en una red. Despertó, enredado entre las sábanas. Miró hacia la cama de Seamus, agradecido de que todos los demás estuvieran dormidos.

Poco después del sueño, Ron estaba fisgoneando por la oficina de Poppy. “Bingo”, pensó al encontrar lo que estaba buscando. Determinado a que Harry tuviera una noche de sueño tranquilo mientras se recuperaba, tomó un pellizco de la sustancia salpicada de dorado de un vial etiquetado ‘Dulces Sueños’ y la sopló de su palma sobre la cara de Harry, tal como recordaba que hacía su mamá cuando él era pequeño. Pasaron unos minutos y su amigo sonrió dormido. Ron también sonrió. Harry no había tenido oportunidad de tener chispas de ‘Dulces Sueños’ mientras fue niño en el mundo muggle. Estaba alegre de poder hacer esto por él. No notó la alta figura oscura que entraba en la habitación.

Severus notó la escena ante él. Ron estaba sonriendo, y Harry estaba durmiendo con motas doradas brillando bajo la poca luz que había en la enfermería a esa hora de la noche.

—Es una broma enfermiza abusar de un amigo indefenso. No es muy Gryffindor de su parte, Weasley —comentó glacialmente. La cabeza de Ron se alzó, sorprendido de ver a alguien ahí—. Pensar que había estado impresionado de que usted fuera un amigo tan leal para Harry.

—¿De qué está hablando? —Ron no estaba seguro de haber escuchado bien—. ¿Qué broma? Espere… ¿Usted estaba impresionado conmigo?

Estaba impresionado, pero usted está perdiendo credibilidad con cada momento. ¿Por qué hizo eso? ¿Se le ocurrió que, cuando despierte, él no va a ser capaz de moverse y salvarse a sí mismo de cierta ‘vergüenza’?

—¿Qué vergüenza? Esta cosa es para niños, a Harry le encanta cuando puede hacer cosas que sólo los niños magos pueden. Tendrá un buen sueño sobre dulces. Un año, mi primo pequeño vino con su escoba de juguete y Harry la montó toda una yarda como juego —bufó al recordar a su amigo volando la diminuta escoba que no alcanzaba más altura sobre el terreno que la de un gnomo.

Sev resopló. Ron era un buen amigo, pero aún tenía mucho que madurar. Algo que no era sorprendente, siendo el hijo más joven de una familia numerosa.

‘Dulces Sueños’ viene siendo Buenos Sueños. Cuando usted era niño, soñaba sobre dulces. En mi niñez, yo soñaba con carreras de escobas. ¿Qué supone que Harry, con diecisiete años, consideraría un sueño muy bueno? —preguntó con voz sedosa, levantando una ceja. La expresión vacía de Ron se iluminó de repente con la comprensión, quedando boquiabierto. Los labios de Severus se curvaron—. Cuando su sueño esté… digamos, finalizado, él no tendrá la posibilidad de moverse. ¿Un homofóbico cómo usted le ayudaría? —se estaba divirtiendo con esto. No podría haberlo planeado mejor si lo hubiera intentado.

—¡No soy homofóbico! —gritó, indignado—. Yo… yo estoy bien con las elecciones de Harry —tartamudeó.

—En ese caso, no debería preocuparle haberle dado un sueño dulce; por supuesto, dado que él no puede moverse, ¿usted lo ayudará? —preguntó con rostro serio, mirando la cobija, que tenía una notoria elevación a causa de los efectos del sueño de Harry. Ahora, Ron estaba verde. Podía convencerse a sí mismo que estaba bien con la sexualidad de su amigo, pues realmente lo estaba, pero ayudarle con su sueño húmedo era mucho para que pudiera manejarlo. Llevó la mano hasta su boca y empezó a correr hacia la puerta. Una parte de él sabía que estaba abandonando a su amigo, pero la otra sabía que lo estaba dejando al cuidado de Snape, y ése era otro pensamiento con el que no podía lidiar de momento. Cuando las puertas se cerraron tras la retirada del pelirrojo, Severus les lanzó un hechizo, cerrándolas.

Acercó una silla a la cama donde yacía Harry. Tomando su mano, observó cómo sonreía ante el toque. Sev había estado muy consciente sobre los efectos de ‘Dulces Sueños’; había sido una broma muy común en su época de estudiante. Hizo una pausa. Todavía era un profesor, y Harry no estaba consciente para dar su aprobación. Pero… el sueño se iba a dar, estuviera él allí o no. No podía hacer daño observar, y quizás, limpiar cualquier vergüenza potencial. Sabía que estaba actuando fuera de carácter. Él era un hombre de principios. Había pasado demasiado tiempo desde que alguien tuviera ese efecto sobre él. De hecho, no podía recordar a alguien que le hubiera afectado tanto como lo hacía Harry.

Una mano larga y delgada retiró el cabello de Harry de su rostro, y continuó acariciando el lado de su cabeza, teniendo mucho cuidado de no movérsela. Su delicado toque trazó la línea detrás de su oreja, donde le gustaba ser besado. El cabello de la nuca alcanzó su mano, como si se inclinara ante su toque. Con toda seguridad, Harry hubiera temblado si no estuviera bajo un hechizo de inmovilidad. Los gentiles dedos vieron interrumpido su recorrido, pues la cobija estaba ahora en su camino. Sev trazó la línea de la clavícula de Harry, arrastrando la tela de su pecho y bajándola para revelar las puntiagudas tetillas. De hecho, el joven estaba teniendo un buen sueño. La yema de sus dedos corrió por los escasos vellos del pecho, frotando sus tensos pezones. Resistiendo la urgencia de tomar uno de los puntos en su boca, continuó acariciando la perfecta piel bronceada que estaba ante él, como si hubiera hecho peor tocando con los labios que sólo con las manos. Se levantó para lograr un mejor alcance. Sus dedos de la izquierda juguetearon con sus duros pezones mientras los de la derecha serpenteaban a través de los vellos que conducían al centro de su pecho y abdomen.

Por un momento, Severus miró su propia barriga. Era firme y plana, pero ya no era la tabla de lavar que Harry había visto la semana anterior. El abdomen bien marcado del Gryffindor era evidente, a pesar que le encantaba la comida. “¿Quién hubiera imaginado que Harry y yo compartiríamos el amor por la comida”. Había temido que el sexo fuera lo único que tuvieran en común, y que eso no lo mantendría interesado en el fabricante de pociones eternamente. Sí, dejaría que Harry lo conociera; y, por ahora, conocería el magnífico cuerpo que yacía frente a él.

Harry tenía un cuerpo de adolescente. Su cuello y hombros todavía eran relativamente delgados; su cuerpo era musculoso, pero se llenaría más con el tiempo. Ahora, la cálida mano de Sev acariciaba un costado, siguiendo las líneas del músculo hacia la parte frontal. El área donde los lados se curvaban a la altura de las caderas, en una forma triangular, era tan sexy. El vello era más denso, mientras más se acercaba al lugar donde el músculo terminaba y su duro mástil comenzaba. Harry permanecía rígido, pero su respiración fluctuaba, dependiendo de lo que sucedía en el sueño. Severus continuó trazando sus músculos, preguntándose si se sentirían igual presionando contra su cuerpo adulto. Los largos dedos delgados rodearon la endurecida asta. Apretó y apareció una gota de pre semen, que se extendió alrededor de la brillante cabeza. Pudo sentir la sangre pulsando bajo sus dedos mientras acariciaba la dura polla. A esas alturas, la cabeza estaba casi púrpura y supuraba. Escuchó que la respiración de Harry se acortaba, y sintió que las bolas que estaba mimando se contraían. Podía decir que el chico estaba cerca del clímax.

Agradecido por su altura, se inclinó sobre un lado de la cama. Alargó nuevamente una mano y pellizcó uno de los pezones, mientras lamía y succionaba la cabeza del pene, para luego lavar la vena del lado inferior. Deslizándose de nuevo hacia la punta, su cálida boca acarició la cabeza; luego tomó cada pulgada que Harry tenía que ofrecer. Luchó por no tener arcadas ante el impresionante miembro. Bajó una mano para acariciar lentamente detrás del saco, al rosado rosetón, circundándolo mientras tragaba alrededor de la dura polla unas pocas veces más, antes de ser recompensado. La boca de Harry estaba abierta en un gemido silencioso; su cuerpo, por supuesto, seguía antinaturalmente rígido, con excepción de su ahora ablandado pene. Éste fue lamido hasta dejarlo limpio, sin trazas del sueño que pudiera ocasionarle alguna vergüenza cuando Poppy regresara en la mañana para revisar a su paciente.

Severus arrastró su perezosa mano hacia arriba a lo lago del bronceado cuerpo, mientras reemplazaba la bata y las sábanas. La respiración de Harry se tranquilizó de nuevo, y Sev se preguntó si Weasley admitiría ante su amigo lo concerniente a ‘Dulces Sueños’. Con una mirada final a la belleza que dormía serenamente, Severus guardo en su bolsillo el resto de polvos dorados y regresó a sus aposentos.









“No es el árbol, ni la chimenea.
La Navidad es el calor que vuelve al corazón de las personas,
la generosidad de compartirla con otros
y la esperanza de seguir adelante”
Anónimo


Última edición por alisevv el Dom Sep 12, 2010 10:28 pm, editado 6 veces
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MensajeTema: Re: Death Eater takes a Holiday. Capítulo 24. Dulces Sueños   Jue Oct 22, 2009 1:25 pm

Diosss sigue!!!

Amo esta fick!!!

Ya la lei toda!!!

Bye

SnarryRules

Very Happy
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MensajeTema: Re: Death Eater takes a Holiday. Capítulo 24. Dulces Sueños   Jue Oct 08, 2015 5:56 pm

lol! lol! lol! lol! La ingenuidad de Ron, fue una gran ventaja para Severus Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil mira que supo aprovechar la situacion lol! lol! lol!

Pobre Ron ahora como mirara a la cara a su amigo, jejjejejeje.

Por ahora podemos estar tranquilos por la salud de Harry la contusión ya esta curada y pues a esperar la salida de Harry de la enfermería y que la relación con Severus de avance, Sev ya admitió que va a permitir a Harry que lo conozca y eso es genial.
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MensajeTema: Re: Death Eater takes a Holiday. Capítulo 24. Dulces Sueños   

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Death Eater takes a Holiday. Capítulo 24. Dulces Sueños
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